lunes, 27 de abril de 2009

El Camion Mixto (Cuento Andino)

Pasaron casi como 15 años desde que nació y era la época de estar pensando en besar a una chica. Era costumbre en aquella época que los niños de familias más acomodadas fuesen a estudiar a una ciudad más grande que la que había en la zona, por lo cual se escogía Cusco, ésta era una tradición que venía desde la época de la colonia, tal vez desde antes, no lo sé, cuando la gente asistía a los yachaywasi[1] del Cusco ciudad Imperial, así fueron al Cusco los abuelos de Jaime, Leoncio y mamá Hono, la edad de asistir al colegio era desde los 11 años.
Sólo se retornaba a casa en navidad, el viaje de estudios duraba 9 meses de abril a diciembre, pero cuando llegaba el fin de año escolar, los niños retornaban a su casa rural, para pasar allí los tres meses de vacaciones escolares. El solo hecho que existiera la oportunidad de volver a casa ya era una esperanza suficiente para poder estudiar tranquilo.
La regla se repetía cada año, abril a diciembre a estudiar, de enero a marzo a retozar en el campo. En Lima había el verano y en la sierra llegaban las lluvias, con su alegría, con pastos verdes con animales gordos, con leche en las ubres de las vaca, en los andes eran vacaciones de primavera, el cielo se vestía de gris, llovía, caía granizo, pero había sol radiante, era un contraste permanente.
Todos los animales parián, lo hacían las vacas, las yeguas, las burras; había nacimientos por doquier, los potrillos, los becerros, etc., estaban allí, para alegría de los propietarios, los potros se ponían briosos, los toros peleaban entre ellos, había competencia para el apareamiento.
La llegada de las vacaciones excitaba a todos, era una alegría general, las huertas también se ponían a producir duraznos, manzanos, peras y peritas, y en las zonas más bajas había tunas y capulíes, como todo en los Andes, el cañón del rio Soras era maravilloso, un lugar privilegiado por tener diversos pisos ecológicos.
El viaje del Cusco a Puquio
El viaje del Cusco a Puquio fue más o menos interesante, Jaime viajaba en el ultimo asiento de un ómnibus de marca Pegaso de la compañía Morales Moralitos, ya tenía 14 años luego de las vacaciones cumpliría 15 y eso lo hacía sentir hombrecito, es decir podía fumar un cigarrillo, y lo hacía en el mismísimo bus, era una época de libertad, nadie protestaba.
Llegado a Puquio se encontró con su señor padre, que se alegro de verlo tan crecido, se preocupo un poco por su peso y dijo “estas vacaciones te alimentaras ¡muy bien!.” Luego de unos minutos fueron a buscar al propietario del camión mixto, para que les diera fecha de viaje para ir a Soras, así como contratar dos asientos preferentes, que generalmente eran en la primera fila, esos asientos eran mullidos, y con respaldar también mullido. En cambio los asientos de la segunda fila, eran solo una tabla delgada para casi sentarse, sin espaldar, los asientos de la tercera y la cuarta fila eran como de los parques, eran bancas largas con respaldar, el propietario del mixto tenía una política de marketing perfectamente diferenciado, clasificando a sus clientes por precios y calidad.
En la segunda fila viajaban desconocidos
La parte delantera del camión mixto era para llevar pasajeros, y la parte trasera era para llevar carga, algunos pasajeros pobres y animales. Toda la gente acostumbraba a viajar con sus animales, ya sea de ida o de vuelta, si viajaban de Lima, llevaban pollitos, si viajaban hacia Lima, llevaban corderos, chanchos, gallinas gordas, cuyes, etc.
Don Alfredo compro los asientos más caros, al lado del chofer. En la primera fila de derecha a Izquierda estaban cinco personas, el tío Calderón que viajaba semi parado, Don Alfredo, su hijo Jaime, el chofer, y la querida de turno del chofer, que estaba sentada sobre la caja de herramientas, sobre un cuero de oveja sin trasquilar. La querida era una buena moza que no tenia plata para su pasaje y el pago lo realizaba en especies y servicios personalísimos al chofer propietario.
En la segunda fila viajaban desconocidos que solamente utilizaban el bus para recorridos más cortos, los pasajeros viajaban mirando para atrás, sobre esa diminuta tabla que se decía asiento, colocando dos de sus cuatro letras, no podían depositar todo el culo, eran pasajeros semi parados. La tercera y cuarta fila que poseía los asientos corridos de listones de madera, de manera anatómica, no tenían numeración, eran aptos para gordas y flacas, para madres con hijos, para padres sin hijos, eran una especie de asiento totalmente adaptada a los rigores de ese viaje, que duraba 14 horas como mínimo para un recorrido de 180 kilómetros. Respecto a los pasajeros, en la tercera fila mirando hacia adelante estaba la señora Zenaida con su hija una flaquita de 14 años recién cumplidos, en el viaje del año anterior parecía sólo una niña, pero esta vez la mocosa estaba en su punto. Saludaba con coquetería, sus ojos reclamaban ser vistos, su sonrisa era nerviosa, y su ¡hola! era de tono suave y gentil.
En estos viajes, la hora de salida no existía, el camión partía cuando se llenaba, y se llegaba cuando el rio permitiera el paso, no había puente, ni carretera afirmada, ni trocha, cada chofer hacía su propia ruta para atravesar la puna desértica. Finalmente el carro partió a las doce del medio día aun cuando se había anunciado partiría muy de mañana.
Si papá contestaba el ayudante
El chofer don Galindo empezó a gritar a su ayudante, el ayudante aguantando a pie firme todos los gritos, eran una especie de código de star up, un código de arranque, el chofer gritaba cada cosa, verificando su estricto cumplimiento, el dialogo era así:
-Webas, ¿Ya pusiste petróleo? – Si papá contestaba el ayudante.
-Ya llenaste el cilindro con el petróleo, - Si jefe repetía.
-¡Oye oye!, ¿subiste la llave de ruedas y la gata? –Si jefe- dijo.
-Oye cabrón, por tu culpa estamos saliendo tan tarde, porque no llamabas rápido a los pasajeros, ¿A qué hora llegaremos al Carhuarazo[2]?, eres, un triste y pobre huevas.
El rio, ¿Cómo estará? – si jefe ¿Cómo estará?
Oye sonso, no te pido que me refutes, te estoy preguntando ¿Cómo estará el rio Coñane? -Estará cargado Jefe. Respondió tímidamente el ayudante.
¿Qué cosa? – No papá, el rio estará bajo nomas. Respondió el ayudante achicándose, humillándose para satisfacer a su furioso patrón.
-Ah. Ya, dijo el patrón como quien domina a la naturaleza, al dominar a su ayudante. Sin embargo profirió otra maldición y amenaza, -“pobre de ti nomas que el rio este cargado, webas con boca salada”.
En ese instante, se quedo un eco en el cerebro de Jaime, boca salada. ¡Boca Salada!, boca salada, pensaba una y otra vez, Jaime, la única vez que besó una chica, no sintió el sabor salado, más bien la boca no tenia sabor, ¿Por qué dirá este señor boca salada?, seguro que el chofer beso a alguien después del almuerzo, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja. Jaime reía al interior.
Compadre Galindo, Inquirió Don Alfredo, -ya no reniegue más, y pongámonos de viaje-, el chofer respondió, como todo buen comerciante cuando el cliente es mayorista.
“Si don Alfredito, ya falta poco para partir”, acelero su camión Ford, y arranco el viaje. Ya en la primera curva el chofer justifico su conducta diciendo, - Resulta compadre que este ayudante es muy descuidado, se debe chequear todo, es muy sonso, si no lo ajusto ésta mierda no trabaja y le gusta que lo putee, solo así trabaja tranquilo. Así es don Alfredo, no es por nada es por su bien nomas que lo sacudo. Mire usted, a este cholo yo lo recogí cuando tenía 7 años, así chiquito nomas era[3], y mire usted a este animalón en lo que se ha convertido, tiene 18 años, antes no cargaba ni una llanta, ahora véalo usted carga solito el cilindro, y las llantas de repuesto. Su mama me lo entrego, con tal que le enseñe a trabajar-; ya le he dicho, “si tu trabajas bien a los 21 años te enseñare a manejar y cuando tengas 25 te daré dinero para que saques tu brevete”. Ahora, ya sabe de mecánica, sabe prender el carro, come lo que yo como, siempre le dejo mi plato (con sobras) medio lleno, ¿Usted cree? que si no comiera no estaría así de grande y fuerte. No don Alfredo, a este muchacho lo crio bien, pero eso sí, si le doy un poco de cuerda se malogra. – Este cholo es para rigor compadre-
Ya eran como las nueve de la noche, el viaje era lento por la carretera principal que terminaba en Negro Mayo, desde allí una trocha infernal, llena de baches, era preferible cruzar la pampa por entre la paja brava, pasaron por Pallcca, y llegaron hasta el rio Sihuas, el primero de tres ríos que debían atravesar por pleno vado improvisado. Los otros ríos eran el Coñane y el Huancane. El rio mas pendejo era el Coñane, el más profundo era el Huancane, el Sihuas era tranquilo, pero esta vez estaba cargado y lleno de piedras, había un rum rum del golpeteo de las piedras al fondo del rio, se sentía bastante cargado. Se inicio el proceso de vadeo, se debía cruzar sin marcas ni señales, por donde sabia don Galindo, apoyado por su ayudante.
Antes de aventarse a cruzar el rio el chofer paró bruscamente e inicio una especie de oración soez:
No te dije carajo, No te dije, en la noche carga el rio, y tú me dijistes, “no pasa nada, papá”.
Me engañaste, carajo, y yo confiando en ti, boca salada, ya no se te puede creer, antes cuando eras chiquito, carajo que buen pronostico tenias del clima, estas como el huevo cuanto más cocido más duro, y tu cuanto más grande mas cojudo.
Bájate rápido carajo y fíjate por donde se puede pasar, y sácate el pantalón pasa por el rio y fíjate bien por donde pasara la llanta, quítate también los zapatos, porque no te voy a comprar otros hasta el próximo año, tú crees que cago plata o que, y por otro lado si te duermes con el pantalón mojado te jodes, y yo no tengo plata para cuidar enfermos.
El ayudante bajo del camión cruzo el rio el agua le llegaba a los muslos, a su regreso, se acerco al chofer y le dijo:
-papa piedra grande hay al centro.
-Y que chucha quieres que haga huevón, sácalas pues, o quieres que yo las saque-, ¡camina por cada huella y saca todas esas piedras!, yo te alumbrare con los faros del carro, -Si papa- dijo el ayudante en tono sumiso y se metió al rio.
Pasaba una y otra vez por las gélidas aguas del riachuelo, buscaba con los pies las piedras que pudiesen interrumpir el paso del camión, regreso tiritando y dijo:
-ya papá, ya está limpio el rio-.
Don Pancho Galindo metió suavemente el camión en el rio, cuando se escucho un ruido sordo, las piedras se estaban moviendo lo que genero un grito general de los pasajeros, un grito de desesperación -¡la lloclla! decían-. Otros decían -¡Don Pancho acelere!, se viene la lloclla-. Don Pancho con sus 45 años bien curtidos, se asusto, y metió la pata en el acelerador, lo que genero que el camión patinara, y acabo ahogando el motor, el que se apago en pleno rio. Un apagón general, no había motor, no había luz, la oscuridad era total.
En ese momento hubo dos fenómenos, un silencio y una penumbra totales, en eso, se sintió el susurro del rio, no había lloclla, el ruido de las llantas fue confundido con el ruido del huayco o lloclla, que es un aluvión de piedras y lodo que arrasa con todo a su paso, este fenómeno es muy temido en la sierra por la fuerza descomunal que posee, arrasando todo ser viviente a su paso.
Jaimito no le respondió nada.
Don Alfredo Dijo: -Compadre Galindo; ¿Qué haremos?
-Bueno veré si puedo encender el carro- , y el carro no daba señales de vida. Don Alfredo se fijo a un costado y el rio estaba allí, presto a ingresar a la caseta. ¡Carajo! exclamo don Alfredo, -el rio no nos deja salir-. El chofer le dio al arranque por segunda vez y nada, por tercera vez y nada, finalmente dijo, señores pasajeros, acomódense, aquí dormiremos hasta mañana, cuando amanezca sacaremos el carro del rio.
Don Alfredo encendió sin invitar un cigarrillo inca sin filtro y fumo para apaciguar los ánimos, el chofer se llevo a su pasajera a dormir en la canastilla que esta sobre la caseta, el Niño Jaimito se acomodo para dormir, cuando una sombra, se acerco por la espalda y dijo:
¿Alguien dormirá en el asiento[4] del Piloto? Jaimito no le respondió nada.
La recién llegada al asiento delantero era la flaquita Paqui, que hasta esa noche pasaba como niña, pero ya tenía 14 añitos. La noche era oscura, fría, sin oxigeno, por los 3,500 metros sobre el nivel del mar, atrapados dentro de un camión viejo, llamado mixto, el camión estaba atrapado por el rio.
Ella se acomodo, en el asiento del piloto, jugueteo un poco a ser la conductora, traía como apoyo para el frio un pequeño chal, mientras Jaimito tenia, un tremendo poncho de Villa, y un poncho fino de color nogal, tejido en Pampachiri, de pura alpaca, que servía como corta viento y como impermeable. Que podría querer una chica en esas alturas. –Calor-, calor humano, porque el frio era terrible, así que se acerco un poco y se acomodo en el hombro de Jaimito, diciendo, -tu serás mi almohada-. Jaimito le ofreció parte del poncho de villa, como abrigo. Ella respondió –Bueno-
Y cubrió su cuerpito, con el enorme poncho.
Al momento de acomodarse, Jaimito roso las tetitas de Paqui, quien no dijo nada, las tetitas estaban duritas, eran pequeñas y firmes, tenían un calor templadito, solo fue un roce casual, ahora vino otro roce intencional, queriendo explorar mas de esos pechitos, y ella nada, en silencio cómplice.
Jaimito que era diestro de nacimiento, se convirtió de pronto en zurdo, manejaba la mano izquierda con una expertis, de artista, exploro, las tetitas sobre la chompa, al principio sólo eran roces, luego cambio y busco bajo la chompa, cada paso era lento como los de una iguana, sobre el sostén, De pronto Jaimito ya estaba buscando las tiras del sostén, cada vez sentía más escalofríos, no sabía cuando terminaría esa exploración, no se sabía hasta donde aceptaría la pequeña Paqui, cuando diría basta, cuanto estaba permitido. El cuerpo de Jaime estaba reclinado sobre su costado derecha de modo que su única mano libre era la izquierda, y su único punto de contacto era su mano izquierda, no podía haber más, no se podía abrazar, no se podía puntear, lo único permitido era juguetear con la mano izquierda de manera muy discreta.
La mano ya había tocado un hombro desnudo, la redondez del hombro, su textura, su suavidad, había excitado mucho mas a Jaime, allí estaban las tiritas del sostén, bien templado, allí roso nuevamente la copa del sostén, y advirtió que estaba flojo, listo para ser invadido. LA bajada de mano desde el hombro que ya era una proeza hasta encontrarse directamente con el pezón, fue un viaje lento, sin agresión, más bien con timidez, como pidiendo permiso a cada centímetro cuadrado de piel ganado, No había resistencia de parte de ella, solo había una mano que guiaba a la mano visitante a volver al hombro, y el viaje al pezón volvía a repetirse, temblando de emoción, lamiendo la piel con los dedos, bajo el sostén, luego sin sostén, la tarea se volvió más libre, como para pasear, la teta izquierda luego su hermanita la derecha. El pezoncillo, durito, el paseo era como pasear por las colinas, se subía a una colina, se bajaba a un valle, se subía a otra colina, luego se subía a una súper colinita, al mismísimo pezón, allí ya no era la mano, eran tres dedos los que jugueteaban, sintonizando una radio imaginaria, Jaimito tenía ganas de tirarse encima, pero no se podía, la noche era oscuro pero había temor en el ambiente, el pantalón de Jaime parecía un circo de julio, tenía una carpa bien instalada. El cuerpecito apoyaba la acción, si ella quería mostrar la teta izquierda se movía a un lado, cuando quería se movía al otro lado para facilitar la exploración de la teta derecha. Por suerte no había botones molestosos, la exploración siguió el curso de arriba hacia abajo.
El viaje a la zona roja
El viaje a la zona roja, fue mucho pero mucho más lenta, siempre con la política de navegando con bandera de cojudo, oh, qué casualidad que hago aquí, ya cerca de la cintura estaba el pantalón blue jeans, con su correa y botón de metal, totalmente cerrado, la mano izquierda no era experta en botones, la chibola apoyo con todo, desabotono, aflojo la correa. Que sorpresa, el camino estaba dirigido. Allí se encontraba un calzoncito diminuto y una pequeña chuchita bien mojada. La mano se quedo allí, explorando, curioseando, mirando con los dedos, una hora, otra hora, la noche oscura era la cómplice, pero todo movimiento era despacito, lento, lentísimo, que no se notara, no había ruidos, no había suspiros, no había nada solo el silencio y la noche, el cuerpito estaba de bruces, de espaldas, de costado, Paqui era una contorsionista, solo las cabezas de los actores estaban afuera. El jugueteo continuo hasta las 4 de la madrugada, la noche era la amiga. A esa hora don Alfredo encendió un fosforo, para encender un cigarrillo, que ilumino todo el local, evidenciando las posturas bajo el poncho de villa.
El viejo zorro, también estaba excitado y emocionado por los avances de su pupilo, imaginando que estaría sucediendo bajo tremendo poncho, ¿Se imaginaria la escena de sexo seguro? o que estaría pensando; luego de encender el cigarro no dijo nada. Esa Mañana Don Alfredo lloro en silencio diciendo, ya me puedo morir, mi hijo menor ya es un hombre y se puede defender solo.
Al terminar su cigarrillo, llamo al Chofer, y le dijo, ¡compadre es hora que empecemos a trabajar!, -si compadre- se oyó una voz a lo lejos.
Jaimito se convirtió en zurdo en materia amatoria, reconoció nuevamente todo ese cuerpecito, de pies a cabeza, el cuerpito apoyaba en la segunda exploración acercando la parte que quería o que faltaba repasar. Había momentos que la mano estaba rígida y solo se movía el cuerpo, se acercaba la vaginita, se daba vuelta y mostraba el culito, en fin, fue una hazaña total.
Las 4 con 20 fue el final de la faena, la luna había salido e iluminaba el campo de batalla, el rio estaba allí, ronroneando, relajando, salpicando, susurrando. Entre van y vienen llego las 5 am. Hora que todo el mundo estaba despierto, tratando de salir, del camión. El chofer bajo de su escondite y a la primera prendió el camión, que bramaba al puro estilo de los camiones Ford, luego de calentarlo por unos 10 minutos intento moverlo y el camión salió despacito del atolladero, ya en tierra, el chofer dijo debemos esperar para que las fajas se sequen, como se han remojado toda la noche, estas no querrán trabajar. Todo el mundo bajo del camión a buscarse acomodar el cuerpo, a orinar, a peinarse, a estirar las piernas, a lo que sea pero todo el mundo bajo, una señora, ya estaba buscando leña para hacer hervir agua, para los cafecitos de cebada.
Jaimito se puso su poncho de alpaca color nogal, para que sirviera de cortaviento, trato sin éxito de doblar el pesado poncho de villa dentro del camión, a esa hora el ayudante ya había puesto dos piedras grandes para que sirvieran de cuña al camión, la gente bajaba y deambulaba, buscando un lugar “ispaycunaypac”[5] decían. Hacia un frio del demonio, y Don Alfredo dijo “La mañana está más fría que la difunta rata”
Jaimito seguía a don Alfredo, que caminaba despacio, pero Jaimito estaba agitado por las hormonas recién instaladas en su cuerpo, le gano el paso a su padre, ya estaba en un santiamén explorando la carretera, caminando lo suficiente hasta una lomada desde la cual se observaba muy bien el amanecer andino.
Cada vez que Jaime hablaba salía vapor de sus labios por el contraste entre el frio del medio ambiente y el calor del aliento, parecía que fumara un cigarrillo, parecía que todo el mundo fumaba, el vapor salía de todos los labios. Desde la loma, vio de reojo al camión mixto, que estaba al borde del rio, toda la gente estaba a un lado del camino, el lucero de la mañana estaba allí presente en el horizonte sin nubes mientras el resto de las estrellas ya estaban apagadas. Regresó al camino, con las botas mojadas por el rocío de la mañana que estaba sobre el pajonal, en ese instante el viejo Alfredo lo vio y le recomendó no mojar los zapatos porque cogería un resfrío, si es que el agua llegaba hasta los pies.
Sería muy bueno pensar en hacerlos casar
Luego de la charla informativa, don Alfredo entro de lleno al asunto que le preocupaba y le dijo a Jaimito, de la manera más explícita posible; he hablado con doña Zenaida quien me ha dicho:
“Don Alfredito, parece que nuestros hijos se entienden muy bien, sería muy bueno pensar en hacerlos casar” Don Alfredo dijo que le respondió así: “Doña Zenaida, los niños todavía están tiernos, yo también vi lo que usted vio, ellos solo se estaban calentando porque la noche estaba muy fría, y si de matrimonio se trata, esperemos que cumplan los 25 años, mientras tanto que estudien una profesión” El dialogo se habría llevado en un ambiente cortante de parte de don Alfredo y meloso y complaciente de parte de doña Zenaida.
Don Alfredo, volvió a conversar de manera directa con su benjamín, diciéndole, -Jaimito, eres un perfecto Jaimito, todavía no terminas la secundaria y ya estas metiendo la mano. Y la chiquita esa para lo que había tenido gracia, ¡mocosa ah…! Papá, hablo Jaimito como si llorara.
-Déjate de cojudeces hijo, anoche no te dije nada, para no despertar sospechas en la vieja, pero a quien se le ocurre meter la mano delante de tantos testigos, prácticamente diste un espectáculo para todo el camión y alguno de ellos hasta podría especular y decir que no solo fue la mano, recuerda que es una mocosa menor de edad.
-Papá, yo también soy menor de edad.
-Bueno eso te salva de ir preso, pero no te salva que la vieja te haga casar a la fuerza, eso se llama corralito.
-¿Qué? Dijo Jaime
-Claro hijo, la familia de la chica se confabula para que un día tu solo, ella sola, en su casa y jugando primero con la manito y luego cuando estas mas entusiasmado, entran en la casa el juez, la policía y el alcalde. En ese momento te jodes para siempre, y tienes que cargar con el bulto.
- Ya papá, no papá, no sabía papá. Replico Jaime
¡No sabía! Como no sabía, muy bien que sabias, le metías mano como maestro, y la mocosa gemía como gata.
En ese preciso instante rugió nuevamente el camión mixto, ¡Todos arriba! Gritó Gavancho el ayudante.

FIN
[1] Yachaywasi es Escuela en quechua.
[2] Carhuarazo es un Nevado, considerado Apu tutelar de la zona de Puquio y Lucanas. Apu, es un dios de la mitología pre colombina.
[3] Así chiquito nomas era, señalaba 70 centímetros del suelo.
[4] Comentario: El asiento de los camiones Ford, convertidos en mixtos, son de una sola pieza, que comparten el chofer y los pasajeros a su derecha, (No son butacas como los automóviles modernos)

[5] Ispaycunaypac significa estoy buscando un lugar para orinar.

Primer Día

Tenía solo 13 años, cuando mi querido y recordado padre, me sorprende besando a una niña de mi misma edad, en el jardín trasero de nuestra casa de campo. Ella era una chica pobre que vivía en Lima la capital de la república, mientras yo era un provinciano con plata, que vivía en la provincia y no conocía la capital.
Ella era una chica despierta que sabia besar, yo era un niño que despertaba a la pubertad que no sabía lo que era un beso, teníamos la misma edad, pero nuestros cuerpos eran muy diferentes, ella era ya una mujercita, con su cintura tan redondeada y uno senos que se dibujaban a través de su blusa blanca, que parecía que iba a reventar, mientras yo tenía un cuerpo delgaducho, un poco flaco para la edad, alto eso si, más que los de mi edad.
En el jardín del patio trasero había mucha vegetación, le llegaba agua a través de un canal pequeño, en un extremo había un risco, que permitía ver desde lo alto el horizonte y otros campos de cultivo, es mas se veía todo el pequeño valle, tenía una topografía perfecta para sentarse y dedicarse a la contemplación de la naturaleza, con su molles, eucaliptos, queñuas, ojepagpa y otros árboles. La lleve allí consiente que era un lugar romántico, ya había estado allí imaginando esa escena, le di un pretexto infantil, pero efectivo, vamos a buscar tréboles de cuatro hojas.
Cuando estuvimos sentados en el lugar perfecto y maravilloso, tratando de conversar sobre que hacía en Lima, donde estudiaba, en que ocupaba su tiempo libre, me contaba que vivía en una casita de barrios altos, ese momento no pensaba en las diferencias sociales, solo me interesaba saber mas de ella, conversar y conversar, hasta que llego el beso, este vino solo, sin pedido, ni declaración alguna, ella me dijo, cierra los ojos, no puedo besarte si me miras, para verificar que tengas los ojos cerrados yo mantendré abiertos los míos.
En un momento así abrí los ojos, y me encuentro con uno tremendos ojos negros pendientes de mis movimientos, y lo único que atine fue cerrarlos otra vez y continuar con ese beso, tierno, puro labio, suave y delicado, un beso tímido. Ese día fue la gloria, el cielo en la tierra ese día fue el primer día.
Mi opinión del beso era teórica, lo había visto en todas las películas americanas, cuando el joven besa a la chica segundos antes del END fin. Sobre todo en las western, que tanto me gustaban. No había besado a ninguna chica, ese fue el primer día, cuando ya tenía confianza con los labios sobre los labios, besando con los ojos cerrados, de pronto un sacudón y la chica me había apartado de su cuerpo, le seguía un silencio, abrí los ojos sorprendido sobre que ocurría, ( lo más curioso de besar al estilo “ojos cerrados” es que ella tenía los ojos bien abiertos para comprobar que yo tuviera los ojos cerrados al menor intento de entreabrir mis ojos me encontraba con aquellos ojos de vaca, enormes como eran los suyos y tenía que volver acerrar mis ojos.)
Pero ese brusco desprendimiento, no estaba en las reglas del beso, la distancia se interpuso entre nosotros, y al abrir los ojos vi los ojos de ella desorbitados, salidos de sus orbitas habituales, esperando que sucediera algo espantoso, algo singular, algo que sería como una bomba.
Ella miraba a mis espaldas y yo instintivamente me di la vuelta para ver que sucedía y me encontré con la enorme silueta de mi padre, en ese preciso instante escuche un grito, FREDDY, decía, como si hablara a la distancia, volteo para mirar, y era él que decía, “por favor Freddy corre que tu mama se ha puesto mal…”
!Tu mama te está buscando¡ CORRE POR FAVOR, No me despedí de ella. Solo corría y corría, corrí como un bólido.
Llegue a casa y era un truco, mi madre no estaba ni enterada del motivo de tanta alarma.
Mientras corría los trescientos metros que hay de la huerta al comedor iba imaginado que sería la emergencia, que habría pasado a mama, o que se yo, por mi mente corrían mil y una escena. Esa angustia en la voz, era digno de correr.
Detrás mío venia mi viejo, se acerco, y le conto a mama lo que había visto, estar besando a una boca sucia, en pleno jardín del edén, en plena huerta, detrás de la casa. Pero si ese lugar es sagrado coño.
Pensé, no puede ser, si se le ve la boca tan lavada, tan lozana y diáfana, y además bella, es mas es tan linda la muchacha que es como un ángel, jamás va al baño, ella es un ser celestial.
Mientras mi madre iniciaba un sermón sobre la sífilis y como se transmite.
¡No podía ser ....!
Solo fue un beso, del Primer día.

martes, 9 de octubre de 2007

lunes, 8 de octubre de 2007

La Danza Maravilla de Villarica

La Danza Maravilla de Villarica


Era un valle hermoso, un clima que queda marcado en el recuerdo, y una época en que todo parecía perfecto. Nunca supimos que hubiera hambre. Nuca vi limosneros en la calle. Había pan del bueno para todos, había trabajo suficiente. Viviendo los tiempos de ahora con tanto alboroto y tanta corrupción no entiendo por que no se puede gobernar el país como se hacía antes. Pero no solo del pan vive el hombre, como en todas las épocas los jóvenes vivíamos pendientes de la música y que linda música era la de ese tiempo Estaban los Panchos, que hacían suspirar hasta a los corazones mas duros o a los corazones remendados acompañados de una larga lista de músicos mexicanos a cada cual mejores tanto varones como mujeres. Estaba la sonora Matancera que hacía bailar hasta a los descreídos. Estaban las canciones de los brasileños con su ritmo alegre y juguetón en competencia con los argentinos que se habían apropiado de las baladas y el ritmo zumbón.
La música nos extasiaba como a todos los jóvenes y de verdad la disfrutábamos con verdadero placer. Pero estaba principalmente nuestra propia música que no se dejaba pisar el poncho por las melodías extranjeras y era tan variada que daba gusto. Multitud de conjuntos se disputaban la preferencia del público llegando a través de esa cajita mágica de la radio, que recién hacía su aparición en nuestro medio. Para nosotros este pequeño aparato era todo un descubrimiento y le sacábamos todo el provecho posible, pero lo más lindo era moverse al compás de cada ritmo, inventar pasos nuevos buscando la armonía entre los cuerpos el movimiento y la música. Algún día tendré suficiente tiempo para hacer una lista completa de los discos que llegamos a juntar en esa época. Eran tantos que lo único útil que se nos ocurrió hacer, fue compartirlos con los otros jóvenes del pueblo por medio de un programa radial. Fue una decisión audaz porque éramos todavía muy jóvenes, la mayoría bordeando los 13 años, pero fue una acción muy gratificaste porque nos enseñó la importancia de compartir. Aprendimos que compartiendo aquello que nos producía gozo, era doblemente gratificaste.
Una sonrisa en el rostro de aquellos que no podrían comprar un disco, porque en aquella época eran muy caros, era para todos nosotros una alegría y tenían la libertad de pedirlo cuantas veces quisieran y hacer los comentarios que se les ocurrían. De allí nacieron muchas anécdotas que recordábamos con regocijo. Por ejemplo aquella de que nosotros no teníamos una colección personal sino era de un grupo de muchachos organizados en un club juvenil. La colección fue creciendo justamente con el apoyo de mucha gente pues a uno de los chicos se le ocurrió que por los cumpleaños cualquiera podía dedicarle un disco al festejado, disco que se le cobraba a la módica suma de un sol de entonces. Esta suma estaba al alcance de todos y llegó a tener muchos aficionados. Luego de pagadas las dos horas del programa, nos quedaba siempre una cantidad interesante que a fin de mes servía para encargar a la capital otra buena tanda de discos nuevos, con lo que siempre estábamos al día con lo más reciente.
Pero no era solamente la música, en realidad disfrutábamos de todo lo que hacíamos. Bastaba un paseo o ir de pesca para que diéramos rienda suelta a toda nuestra energía, como si ésta hubiera estado guardada dentro de un resorte para luego salir saltando e inundándolo todo de esa alegría de vivir que ahora vemos tan poco o muy raramente.
§ Mira hermano decía Victor por que no nos vamos el sábado a Auquibamba para comer un churrasco de venadito.
§ Ya salió el tragón, no quiere solamente un churrasco común y corriente, quiere nada menos que de venadito.
§ Que te han hecho los benditos animalitos para que pidas un churrasco con esos ojos que ya no aguantas P ta.
§ Bueno tu papá nos dio permiso el otro día. Nos dijo que había una tropita de animales que le estaban perjudicando los alfalfares. Se trata de hacer una buena obra nomás hermanos.
§ Es cierto lo que dice este bribón, terminaba por aceptar Barni, pero ya saben las reglas, no se puede cazar a ninguna hembra ni al jefe del grupo, que es el que los cuida.
§ Y bueno cuando se les casa, se ausentan por varias semanas y tu papá podrá estar mas tranquilo.
§ Que sapo es el bandido, por eso no te preocupes cumpa, siempre hay quién se encarga de espantar a los animales, pues cada campo tiene su responsable.
§ Pero hay que ayudarle pues cuñadito, y de paso doña Susana nos prepara un churrasquito encebolladito, con sus cebollitas y sus tomatitos recién cosechados, no te digo….y si le pone al lado su papita frita ¡hay…..me muero!
Ya perecía que el sinvergüenza de Barni estuviera frente al plato que describía con lujo de detalles. Era cierto que un plato salido de las manos de mi abuela o de las artes de doña Susana su alumna eran para recordarlos durante meses y se quedaban grabados en la memoria para contarlos a las generaciones venideras.
Todo lo que se hacía era con esa plenitud de vida que recuerdo. Cada pieza estaba en su lugar, por eso más adelante dimos en llamar a esa época “Los Años Maravillosos o para los neófitos la Danza Villa Mara.”
Y el padre a pesar de ser tan estricto no podía controlar nuestros movimientos. Ese era su propósito por supuesto pero sólo lo logró con mi hermana porque había un internado para señoritas en un colegio de monjas a donde fue a para la pobre y solo salía los fines de semana. Con nosotros solo podía emplear el miedo que en ese entonces era la forma que usaban todas las familias para poner en vereda a sus inquietos hijos. Pero con nosotros a pesar de que teníamos gran temor al carácter del padre, más podía la inquietud que movía nuestros pies como si tuvieran cosquillas. Y como en varias ocasiones nos habíamos dado buenas escapadas y no llegó a pasar nada, entonces nos acostumbramos a proceder con mucha libertad pero siempre guardando las espaldas. Es esto contábamos con la complicidad de nuestra madre, que nos daba permiso a escondidas. Y más aún la protección de mi abuela que nos amparaba de todo mal.
Lo curioso era que haciendo tantas cosas aparentemente no quedaba tiempo para la escuela y no era así cuanto más cosas hacíamos en el colegio nos iba muy bien. Disputábamos los primeros puestos y eso era parte de una cordial competencia. No éramos chancones eso si, pero la dedicación que le dábamos al parecer era un espacio de calidad, pues dominábamos los cursos bien lo que quizá era producto de un trabajo en equipo .
Pero este capitulo está dedicado al padre no a las travesuras de los hijos y los amigos. En pocos años había puesto su nombre en relieve conquistando a lo mejor de la sociedad de la capital del departamento. Sus métodos productivos le había permitido subir a donde están los mejores, lo que a ellos les había tomado años de años. Esto le dio prestigio y pasaba como un empresario que había traído considerables inversiones al trabajo de la explotación agraria. Y en realidad no era así. Su secreto era poner audacia y tesón en proyectos que otros no le daban importancia. Por ejemplo enlazar los tres pilares de la producción. La industria, la ganadería y la agricultura. Pocos hacían una cadena con estos tres elementos, o bien se dedicaban al engorde de ganado, a la fabricación de aguardiente de caña o a la agricultura por separado. Uno solo de los hacendados de entonces hacía dos cosas y con gran dificultad pero destacaba entre todos los demás por ese rasgo. En cambio el padre supo combinar las tres actividades de manera que la mesa se sostenga bien en tres sólidas patas. Era fácil darse cuenta que eran actividades complementarias y cada una mejoraba la rentabilidad de la otra. Por ejemplo en la explotación de caña de azúcar, sacar aguardiente ya era una gran proeza. Sin embargo el desafío estaba en sacar otros productos como licores derivados del aguardiente. Licores que luego de una segunda destilación podían convertirse en muchos tipos de presentaciones, con el simple agregado de sabores de frutas, hierbas aromáticas y otros ingredientes. Del jugo de la caña, se sacó chancaca, y varios tipos de azúcar. Del bagazo de sacaba suplementos alimenticios para los animales moliéndolo y agregándole otros restos de los productos del molino de granos y restos de la agricultura, todo bien molido y mezclado. De las hojas en ves de quemarlas como hacían todos, el padre las mandaba cortar por medio de unos machetes curvos y luego de picados, lo daba de forraje a los animales.
Eran pequeñas cosas que juntas hacían una cadena de pequeñas contribuciones que a la hora de hacer las cuentas sumaban y lo hacían muy bien, ya que en poco tiempo Alfonso se convirtió en el cliente favorito de los bancos. Los gerentes gustaban de pasar los fines de semana en el fundo con todo su familia, lo que les permitía ver de cerca los progresos e innovaciones que Alfonso iba introduciendo en la explotación, saliendo por completo de la forma tradicional que imperaba hasta entonces.
Cada quién en su mundo vivía una etapa de sus años maravillosos, pensando ingenuamente por supuesto, que siempre sería así, y que por el contrario todo debía mejorar aún más con el correr de los años y el esfuerzo convertido en una gran empresa.
Nosotros los hijos que teníamos diversas edades cada cual tenía su grupo o pandilla que se desgañitaba a su manera y podía poner toda la imaginación posible para idear entretenimientos de toda índole. Allí se daba el espacio necesario para intentar todo lo que podía ocurrírsele a una mete muy imaginativa, y siempre sería poco para las posibilidades que daba un terreno con mil accidentes geográficos. Era común juntar unos 15 muchachos todos a caballo y ponernos a hacer carreras o bien formar dos grupos y hacer guerras entre pandillas que poco faltaban para ser completamente reales, pues terminaba con una buena cantidad de heridos que luego tenían que consolarse con las cremas curativas y los suculentos almuerzos de la Abuela Hono y la gigantesca doña Susana, que era la reina de los cuarteles donde estaba la cocina.
Cada quién tenía un paraíso a su medida, pero lo que era general para todos era comprender de acuerdo a la filosofía andina que la esencia de todo el bienestar radicaba estaba basada en el trabajo. Cada uno desde los más pequeños pasando por los adolescentes y los mayores tenía una obligación en ese mundo organizado. Cada quién tenía que cumplir con su pequeña parte lo que convertía nuestro paraíso en un lugar de armonía de cielo y tierra.

DANZA CON LOS APUS

DANZA CON LOS APUS



Igual que mi padre en su momento, el resentimiento me llevó a refugiarme en el pueblo de mi nacimiento. Toda la rabia y la impotencia traté de resolverla en un acto de venganza. Tal vez lo que nos salvó fue que lo tomamos un poco a la broma al principio. Pero después se fue convirtiendo en una verdadera cruzada. Cuando faltaban las fuerzas o cundía el desánimo al chocar con la dura realidad, bastaba recordar las afrentas recibidas para recobrar las energías allí donde se iban diluyendo en la vorágine de las dificultades cotidianas. A veces simplemente faltaba dinero para seguir adelante y estábamos a punto de tirar la toalla.
Lo bueno de entrar un poco en el terreno de la minería fue que podíamos trabajar en medio de los andes mismos. Por ejemplo, para buscar el terreno apropiado para instalas la planta de chancado, tuvimos que recorrer extensas áreas de terreno. Allí la misma hermosura del paisaje nos llevaba ha realizar recorridos cada vez más amplios. Era como un baño de luz y claridad. Era descubrir un nuevo mundo limpio, puro y sin mácula. Era como un remedio para el alma el que no habíamos buscado, pero que al encontrarlo nos hacía sentir agradecidos. Bastaba conversar con unos cuantos humildes pastores de ovejas o llamas para recuperar la fe en la humanidad. Para descubrir que había lugares donde la maldad nunca podría llegar, porque siempre tendría la protección de los Andes, y con ello de sus apus y dioses milenarios.

Un día tuve un curioso encuentro en una de esas estribaciones andinas con un grupo de mineros informales. Ellos se habían enterado que estábamos moliendo minerales y nos pidieron que les moliéramos unas cuantas toneladas de material aurífero que venían explotando en las zonas altas del río Chumbao. Llegamos a un acuerdo con ellos quedando en que trasladaran sus materiales a la planta de molienda. Lo que me dejó profundamente intrigado es que en los próximos meses, llegamos a tener información de centenares de lugares que podían ser explotados por la pequeña minería en términos bastante estables. Por decir algo, un peón agrícola ganaba en ese tiempo 10 soles o nuevos soles. El oro tenía una cotización de 30 dólares como mínimo Trabajando medio tiempo, ya que el resto se supone que debe trabajar la agricultura, el mismo peón puede sacar la suma de treinta soles. Con la cantidad de material existente, había para darle trabajo a varios miles de personas. El problema era que nadie se interesaba de manera seria en buscar mejorar la situación de nuestros campesinos. Como esta habían muchas maneras de llevar una significativa mejoría para la gente que vivía sumada en la pobreza sin tener por que estar en esa situación, estando rodeados de tanta riqueza.

Los mineros trabajaban realmente en condiciones muy difíciles. El mejor mineral estaba en lugares bastante inaccesibles. Lo normal era que llevaran un camión hasta donde éste podía llegar, a donde trasladaban el mineral a lomo de animales, ya sean burros, caballos y hasta llamas. En estos traslados conocí al dueño de una piara de llamas, que de lejos se le notaba como un personaje diferente a todos los demás. Me llamó la atención desde el principio, ya que se conducía con un señorío poco común.. Varias veces traté de conversar con él, pero a más de un saludo era imposible sacar palabras de su boca. Tampoco se puede decir que era tímido o rehuía a la gente. Su mirada era serena y frontal, tal vez con un ingrediente de superioridad.
Cómo era difícil hablar con él me puse de acuerdo con los mineros para que le dijeran que quién le pagaría por el alquiler de sus llamas sería yo.
En su próximo viaje se llegó hasta mis oficinas, dónde sentándose muy ceremoniosamente frente a mi me dijo a boca de jarro en su quechua perfecto
§ No era necesario que me hagas venir tan lejos, por tan poco dinero, es otra cosa que quieres de mi. Espero que me digas que quieres.
§ Ya que vienes con ganas de pelea, le contesté, te diré en forma directa que me preocupa.
Normalmente los indígenas no usan un lenguaje tan directo, y se dirigen a los mistis con bastante respeto, por lo que me sorprendió la actitud del personaje. Tenía este una edad indefinida. Parecía mayor, pero por la energía de sus gestos parecía bastante joven. Me desconcertó un poco su actitud, aunque no era arrogante ni descortés, era muy diferente a la de sus paisanos.
§ Bueno amigo, le dije, es cierto que te he hecho venir a propósito ya que como siempre han podido pagarte a la entrega de la carga, Lo que quiero saber es si me puedes hacer de guía por las lagunas altas que están encima de la zona donde trabajamos. Al pastar tus animales en esos terrenos seguro que conoces mejor que nadie.
§ Mas que pasear, veo que te inquietan otras cosas. También veo que no eres como muchos de esos mistis ignorantes, que solo por vivir en la ciudad creen que pueden tratar mal al indio.
§ Estas en lo cierto. Pienso que todos somos iguales. También has adivinado que son muchas las cosas que me preocupan. Soy serrano pero he regresado luego de muchos años de andar por el mundo. La verdad es que estoy un poco confundido. Quiero conocer mejor lo que es la cultura de nuestro pueblo.
§ Ahora si estamos en el camino. Para andar por las alturas hay días propicios. Te vendré a buscar en dos semanas, pero tienes que disponer de tres o cuatro días, para que tu camino sea provechoso. Y saldremos muy temprano ¿Estas de acuerdo?
§ Totalmente amigo, te estaré esperando.
No fue una sonrisa el gesto con que se despidió el hombre, pero se notaba claramente que era un gesto de simpatía. Dio media vuelta y se retiró. Ya cuando se retiraba, me fijé en vestimenta y pude apreciar que usaba un traje de bayeta completamente confeccionado de lana, parecido al que usaban los antiguos pobladores de las zonas más frías, pero lo llevaba con tal elegancia que pasaba desapercibido. La única diferencia era el sombrero, que le daba un aire de elegancia inusual en sus congéneres. Lo curioso era que hablaba ya en quechua o en castellano con bastante perfección. Mentalmente si le quitaba el atuendo podía imaginar a un catedrático que había conocido en la Universidad San Antonio Abad del Cuzco.
Así comenzó una inusual aventura que me llevó a recorrer grandes extensiones de las partes altas de la Provincia. En realidad todo un mundo nuevo y todo un descubrimiento. Cada paisaje que me llevó a conocer el hermano Pumasoncco tenía una fuerza increíble, ya podíamos estar en la puna. O contemplando inmensos lagos desde una colina cercana, o recorriendo un escarpado cerro más propio para las cabras. Todo tenía una pureza y una hermosura sin límites. Pero lo más interesante era que también las largas conversaciones con Autarqui me acercaron al descubrimiento de una cultura que creía había muerto.
§ Los Andes me decía el hermano Pumasoncco son los guardianes de la cultura de nuestro pueblo. Todo lo mejor de nuestro país de alguna manera tiene que ver con los andes.
§ Enséñame hermano Autarqui, de donde viene ese conocimiento que tienes, al parecer tienes respuesta para todas las preguntas.
§ Lo que yo predico viene de dos vertientes. Uno es el conocimiento ancestral que se trasmite de generación en generación. Mucho de lo nuestro se ha perdido. La otra vertiente es la formación de un grupo de investigación que se ha formado hace ya varios años en el popote del Mundo en el Cuzco. Con ellos nos reunimos cada cierto tiempo para dar cuenta de nuestras investigaciones y para compartir nuestras experiencias. La idea es recuperar lo principal de esa rica herencia del pasado.
§ Sin duda esa cultura que llegó a tener esos grandes logros, debió tener conocimientos muy avanzados en muchos terrenos.
§ El secreto hermano, era lograr el equilibrio. Que sepamos la organización social andina tenía tal organización que todos tenían sus necesidades satisfechas. Pero estaba claro también que en la sociedad comunitaria todos debían aportar lo necesario para que todo el sistema funcione.
§ Seguramente a ello se debe que desarrollaron muy bien la agricultura, y luego muchas formas de guardar las cosechas por mucho tiempo.
§ Así es amigo, a pesar de que se llegaron a dominar las aguas, mucho más que en nuestros días, asegurando las cosechas, siempre había un excedente que se guardaba para los tiempos malos. Esa reserva en algunas zonas podía durar para varios años.
§ Pero háblame que se entiende por ese equilibrio.
§ El hombre debe estar en armonía con el lugar donde vive, con la naturaleza. Pero también esa armonía debe ser con el cosmos, con todo el Universo, pues somos parte de él. Logrado ello se reflejaba en una armonía interna, personal íntima, alcanzando a los diferentes planos del espíritu del hombre. Todo ello en una palabra era el equilibrio.
§ Es asombroso hermano que una cultura aparentemente sencilla, resulte siendo en muchos aspectos superior a la cultura brutal que la conquistó.
§ Eso tiene su explicación. La historia cuando sea escrita imparcialmente dará cuenta de esa negra etapa. Pero no nos corresponde a nosotros esa discusión. Lo que queremos hacer es lograr un movimiento de recuperación cultural, como la única solución que rescatando nuestra cultura, luego pueda rescatar a toda la nación. Por el camino que vamos, con esa degradación moral que lo corrompe todo solo podemos hundirnos más cada día y cada año.
§ Justamente mi presencia en este pueblo andino obedece a la vergüenza y profunda decepción de esa sociedad que yo creía sin salvación.
§ Se lo que te han hecho hermano, a ti y a toda tu familia. Y les han afectado más esas afrentas porque ustedes fueron con el corazón sincero, y lucharon como verdaderos leones. Solo te puedo presentar mis condolencias. Pero has venido al lugar indicado. El Apu del Ande lo purifica todo. Aquí se concentra la energía del cosmos. Tiene tanta fuerza que es capaz de sanarlo y purificarlo todo.
§ No te voy a preguntar como sabes de mi historia. Pero es exactamente como lo has descrito. Ha sido muy doloroso. De veras. Pero ahora comprendo que todo tiene su motivo. Siento que luego de mucho tiempo empieza a llegar a mi corazón la paz y la resignación.
§ Para avanzar en ese camino hermano tienes que pensar que cada casa en este mundo tiene su lado positivo y su lado negativo. Tus esperanzas eran una aspiración justa. Pero ahora que no lo lograste piensa que logrando tu sueño, entrabas hacia un camino fácil. Lograbas una bonanza fácil a los bienes materiales. Eso tiene su parte positiva, pero también su lado negativo.
§ Con la bonanza hermano cargas también parte de esa carga negativa de la gente con la que te juntaste. Como son tus socios, si trabajas con ellos muchas veces tienes que cerrar los ojos a muchas cosas negativas que ves con tus ojos. La repetición de esos actos los van haciendo naturales a tus ojos. Al final eres un poco malo como ellos no?
§ Nunca lo había visto desde ese ángulo. Tienes razón. Estando con la basura, no puedes quedar limpio. Gracias hermano el otro beneficio seguro es que con tus palabras te has llevado la mitad de mi rencor. Que carga pesada es pensar todos los días con cólera en lo que te han quitado.
§ Cuánta energía desperdiciada hermano. Si esas horas que has dedicado a rumiar tus penalidades, las hubieras dedicado a construir, ya tendrías un edificio de diez pisos.
§ Tienes que enseñarme hermano a desprenderme de esta otra mitad que todavía me pesa en el alma.
§ No preocuparse hermano. Mira ese cerro. Es pura piedra cargada de mineral y de cuarzo. Sabias que la piedra y sobre todo el cuarzo tiene la propiedad de concentrar la energía que nos llega del Universo como una bendición?
§ Me pongo en tus manos hermano. Quiero que mi alma encuentre su Auquibamba.
§ Ya estas comprendiendo hermano, esa gran riqueza que buscas está dentro de ti. Solo debes aprender a vibrar con la fuerza que viene del cosmos para eliminar lo malo que alberga tu corazón y una vez purificado encontrar la riqueza con la que siempre soñaste.
Por su puesto luego de esta conversación descubrí el porque de la atracción que me había producido la sola presencia de Antarqui. Una mano invisible me había traído al lugar de mis orígenes, a donde como hombre cosmopolita, nunca pensé en regresar. Ahora me explicaba aquella serie de coincidencias que de una forma y otra me habían traído hasta aquí. Primero fue la idea de descansar solo un añito, curar y lamer las heridas, cómo esos andinos que bajan a los valles de la costa y luego de un arduo y extenuante trabajo contraen la tuberculosis. Pálidos y perdidos solo atinan al retorno como único medio de poder curarse. Así estaba yo, pero había contraído algo peor que una simple enfermedad del cuerpo. Esos cochinos, Kanras le dicen en mi tierra, habían logrado enfermar mi alma. Podrán los andes cargar las baterías que estaban al limite?, podrán recupera la energía perdida de esas últimas jornadas, que nos habían dejado no solo extenuados, sino desgastados y decepcionados de la humanidad.
Por otra parte siempre había tenido una gran admiración por la cultura andina. Pero era la primera vez que me acercaba a buscar respuestas que explicaran de una manera auténtica sobre ese legado que era evidente, pero que no estaba escrito en los libros de historia, más que como unos relatos sin mayor trascendencia. Era la primera vez que tenía la evidencia de que no era una cultura muerta, sino que estaba viva y consciente de que el pasado tenia un peso importante en la disposición del futuro. Autarqui estaba convencido de la responsabilidad que tenía su gente, pero también seguro que el rescate del pasado era tan contundente que un día tomaría la responsabilidad de enderezar todo lo que estaba torcido y tomaría las riendas del gobierno. Esta tarea podía demorar tal vez varios años, pero sería una realidad. Las acciones como el terrorismo o la llegada de falsos Pachacutec a la presidencia demoraba el proceso en vez de acelerarlo. Pero eran acciones inevitables. Unos llevaron su fanatismo hasta extremos de terrorismo desesperado, El otro solo usaba su cara para lograr algunos propósitos mezquinos y de grupo, Su corazón estaba muy lejos del equilibrio necesario, de los pensamientos de grandeza, de la comprensión de que era muy sencillo cuando la mente estaba en armonía y el corazón abierto.
Pero era todo lo contrario. El cerebro estaba contaminado con los estupefacientes, su estómago y su sangre lleno de alcohol. Pero lo peor era su corazón enturbiado por la ambición del poder y del dinero. Así era imposible tener el pensamiento claro. No era más que una fuente de más confusión, después del paso del dúo de los malignos.
Pero tal vez era necesario llegar hasta el mismo fondo del abismo. Desde allí se lavará la cara del país y se le dará un verdadero futuro. Cada día había más soldados que luego de ser purificados por los andes, bajarían como milenarias hormigas llevando la armonía integral a todos los rincones del Perú. El mensaje sería muy simple y muy sencillo, pero también muy contundente. “Ama Sua, Ama Quella, y Ama llulla. Cumpliendo fielmente estos preceptos, todo lo demás se dará por añadidura. No se necesita más.


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Nota de la Redacción: Auquibamba, significa Casa del Príncipe, o Casa del Hijo menor del Inca.

La Familia de Alfonso; Tiene su propio APU y se llama Aputayta, traducido al castellano es Cerro Padre. O Cerró progenitor. Origen de las Cosas.

La Familia de Alfonso tiene una historia muy rica que se remonta en los Andes a 1000 años y en Europa y Asia menor unos 3000 años.

La Otra DANZA LA GRAN ESTAFA

LA OTRA DANZA LA GRAN ESTAFA



En nuestro país no hay forma de aburrirse. Pasa cada coso que es para el registro de Guines o para Ripley. Es más, debemos ser los campeones a nivel mundial. Déjenme contarles una de vaqueros. La mayor parte de los lectores seguramente opinará que este cuento es producto de una fértil imaginación. Lamentablemente es más real que el peso de mis culpas.
Recordarán la época de la privatización, tan entusiastamente promocionada por Fujimory. Pues bien en esa ola se embarcaron muchos, entre ellos mi hermano menor Adolfo, quien había acopiado mucha experiencia en el sector, por lo que lo llamaron a preparar los perfiles de las empresas eléctricas, que serían presentadas ante los inversionistas internacionales. Varios lo ayudamos para que la presentación sea de lo mejor. Se contrato a varios profesionales de la Universidad de Lima para la parte del diseño gráfico. Muchachos frescos con conocimientos de última generación.
La información que debimos procesar y resumir era como una ventana nueva desconocida para el común de los mortales. Nos permitió ver que realmente se necesitaba de la inversión extranjera. Pero por supuesto desde un inicio creímos en la buena intención del gobierno y le pusimos como siempre, alma corazón y vida al trabajo.
La cantidad de empresas eléctricas era considerable y por otra parte el estar en manos del estado era un freno para su desarrollo, pues ya estábamos por el 20% de déficit. Situación incomprensible considerando que era en su mayoría empresas rentables. Por su puesto, se detectó de inmediato que estas empresas se convertían muy pronto en el patrimonio de los políticos de turno, quienes incrementaban personal con cada cambio de gobierno. En favores políticos se disponía pues del dinero que debía ser destinado a incrementar la producción, lo que debía permitir el retorno de los préstamos externos que se había usado en la construcción de las grandes Hidroeléctricas.
§ Quién te dice hermano que el trabajo se entregó con dos meses de adelanto. El Ing. Responsable en vez de agradecer la prontitud comentó
§ No debes ser tan apurado cholo. Por el contrario yo estaba esperando que me digas que hay grandes dificultades para la entrega oportuna y que necesitas un pago adicional.
§ Pero el ministro dijo que era urgente.
§ Esos decires son para la prensa cholito, ponte mosca, si vamos por ese camino no vamos a tener un sencillo para repartirnos.
§ Tengo entendido que hay mucho trabajo pendiente aún. Recíbeme éste y a ver si podemos ver lo que sigue.
§ Uy compadrito creo que te quemaste, mira nomás lo que has traído, nosotros te hemos pedido un trabajo sencillo de resumen. Lo que has hecho esta muy completo y muy bien pero no vamos a poder pagarte lo que vale, pero si te has mandado con una edición de lujo viejo.
§ Bueno siempre nos ha gustado hacer las cosas bien, consígueme algo con una de tus teorías, tan buenas que las tienes y de eso que vaya un veinte por siento, que te parece,
§ Pues no-solo me parece bien, sino recontrabien. Ya se nos ocurrirá alguna cosa. No será difícil créeme, la chamba quedo muy bien.
Luego se hicieron algunos trabajos complementarios al primero, tratando de sobrellevar a esa maravillosa burocracia, que en vez de levantar al País parece no importarle darle jalones hacia abajo, mirando únicamente el lucro y beneficio personal.
En el proceso nos íbamos convenciendo cada vez más de que todo este sector estaría mucho mejor en manos privadas. Para propiciar ello se acordó formar una empresa de consultoría y orientación a los inversionistas sobre todo del exterior.
Constantemente llegaban representantes de diferentes países para estudiar las propuestas de privatización así como a conocer in situ las empresas generadoras. Uno de esos amigos, seguramente pensando en términos de su país nos dijo:
§ Amigos ustedes están haciendo un trabajo de primera, por que no participan como contraparte nacional, ya que en las bases se establece que tienen que participar necesariamente.
§ Como quisiéramos hacerlo pero no es tan sencillo. Es cuestión de mucha plata.
§ Pego si hay que pagar solo el 10 por ciento, el resto sale de la misma empresa.
§ Con una sonrisa mi hermano respondió. Aún así es mucha plata mi amigo.
§ El dinego se gestiona amigo. No necesitas tenerlo en el bolsillo. Si no, no habgía estos negocios, comentaba en su media lengua que recién trataba de acomodarse al castellano.


Sin duda nuestro amigo venía de otros mundos. No conocía la realidad de nuestro país, devastado por la guerra interna y una economía que se tambaleaba. Quisimos decirle que con sobrevivir teníamos bastante, pero nos conformamos con agradecerle sus buenos deseos.
Pero lo cierto es que la idea nos quedó rondando en la cabeza. Es cierto, comentábamos. que no tenemos donde caernos, pero también podemos llegar a alguna gente que si tiene dinero y nosotros aportar todo el trabajo operativo. No perdemos nada. Total el know how tiene un precio, y ellos lo saben bien. Nos contentaremos con poco, pero peor en nada.
Así comenzó esta nueva serie de correrías que con el tiempo llamaríamos la Conquista de “La Nueva Auquibamba.”
Participamos con un grupo en la privatización de una Hidroeléctrica del norte. No accedimos pero fue una gran experiencia. Nos dio la confianza necesaria para hacernos comprender que si podíamos. Que la gente de dinero interna y externa era muy semejante a nosotros. Conversaban de las mismas cosas. Tenían las mismas aspiraciones, Y por último compartían los problemas de la familia y los hijos con la misma intensidad que todos nosotros. La única diferencia talvez era que los representantes de nuestra casta de nuevos ricos era mejor culta y preparada que nuestros visitantes y que nosotros mismos. Formados en la guerra de todos contra todos, tenían una moral tal vez demasiado flexible.
Para la segunda oportunidad formamos un grupo de cinco representantes peruanos, donde destacaban dos empresarios de la construcción y contratistas. Uno tenía el Apellido Pinzón, y el otro de origen japonés Origata. Dos invitados y nosotros. Nuestra participación era pequeña. Se había acordado reconocer con un tres por ciento del capital inicial los trapajos de preparación y organización, más un tres por ciento en efectivo, que logramos reunir luego de recurrir a los ahorros de varios de los hermanos y amigos. Ahorros de toda la vida por supuesto. La sociedad se hizo con mucha premura y apresuramiento ya que las fechas tope se nos venían encima a pie forzado
Para el inversionista extranjero seleccionamos a una empresa americano de larga tradición en su país. Empresa muy seria que venía haciendo los estudios respectivos durante buenos seis meses. Lo que nos tenía a salto de mata era que faltaban pocas semanas y todavía no daban la luz verde. Tal vez ese es el defecto de los americanos. Son muy serios pero en estudios y comprobaciones de los estudios se gastan un dineral e invierten mucho tiempo. Quieren ir siempre sobre seguro. No hay margen para correr un pequeño riesgo, mucho menos para la aventura Que diferencia de los antiguos pioneros.
En esas estábamos cuando recibimos la oferta de una empresa Argentina, quienes manifestaban que habían superado la etapa de las evaluaciones y estaban dispuestos a participar de inmediato. La primera impresión nuestra fue que ya estaba circulando nuestro nombre entre las empresas del gremio, lo que nos llenó de orgullo. Pero nos dejó pensando una propuesta tan rápida y sin condiciones. Normalmente nos enterábamos de la presencia de las empresas que estudiaban la privatización. Difícilmente se podía hacer un estudio en completo privado.
En fin, nuestra respuesta fue que someteríamos al directorio la propuesta y que avisaríamos cualquier novedad.
Ya estarán adivinando ustedes el final del cuento. Los americanos se retrazaron o tal vez desistieron y caímos en manos de los argentinos. Los venditos argentinos. Por supuesto aceptaron todos los acuerdos que ya se habían tomado. Entre los que figuraba que la presidencia del directorio estaría en manos del grupo peruano, la dirección gerencial a cargo de mi hermano Adolfo, por sus calificaciones idóneas para el cargo y por haber nosotros hecho todo el trabajo organizativo desde el inicio. Todo lo asumieron muy contentos y para darnos a entender su mano de seda nos pusieron como representante general de sus intereses a una dama. Una señorita muy culta y muy bien preparada para la tarea por su puesto.
La primeara tarea de la damita fue estudiar la parte débil del grupo peruano. Ubicó a la persona, el tamaño de la ambición y luego percibió que en el Perú cualquier cosa se podía hacer a la medida porque la chicha estaba fermentando. El traidor, Nunca supimos el monto exacto de su entrega, pero si que fue más de un millón de dólares, tenia ya la solución en la que no tubo que pensar mucho. Todos los dedos señalaban en una sola dirección, a cuyo extremo se erguía orondo en jefe del tenebroso SIN, el inefable Montecasinos.
§ Con el se arregla todo, dijo el traidor, que ejercía de director de una pequeña empresa consultora.
§ No es el Ministerio de Energía y Minas querido socio? Decía con voz engolada la italiana, digo la Argentina de rancia familia energética.
§ Todo el mundo se cuadra con este señor, es el mayordomo del dueño. Algunos dicen que es el verdadero dueño.
§ Muy bien, ¿usted podrá hacerse cargo de conseguirnos una cita?
§ No faltaba más, para eso somos socios mi querida amiga.

Mientras se preparaban las propuestas y se mostraron tan cultos y respetuosos como los europeos. Todo eran atenciones, Cenas en lugares exclusivos, y todo tipo de atenciones. Las reuniones de directorio eran una patena, y todo eran sonrisas y buenas maneras.
En medio de este clima, fue un gran triunfo ganar la licitación de la distribución de energía del sur medio. Una hermosa zona, con muchos pueblos interesantes, que comenzaba con el pueblo de Chincha y terminaba en Nazca y Puquio por el sur.
A estas alturas del partido mi hermano me comunicó que debiendo asumir la gerencia a mi me correspondía la administración de una de las ciudades costeñas. Así que debía iniciar la selección de personal de confianza para emprender pronto la tarea. Era otro de esos momentos perfectos. Era la recuperación de Nuestra añorada Auquibamba. Estabamos agradecidos a Dios. Era por éstas emociones que valía la pena de vivir y luchar. Un solo minuto compensaba tantos sacrificios. Nos pusimos a averiguar cuánto costaba hacer una perforación de un pozo, pues en forma efectiva queríamos al mismo tiempo que se administraban los recursos energéticos, incursionar en la siembra de la tierra como siempre lo habíamos hecho en Auquibamba.
Pero cuan equivocados estábamos. A nuestras espaldas ya se había organizado la traición. Apenas se publicó en el peruano a los ganadores, las reuniones se hicieron tormentosas y cada vez más difíciles. Los argentinos empezaron a sacar su garra mafiosa. Luego nos enteraríamos que eran descendientes de los mismos Sicilianos y que en su propio país gozaban de una fama de mafiosos y intolerantes. Sus empresas tenían mil problemas y su salida a otro país obedecía a que en el suyo ya no los aguantaban más.
Y Así se selló la gran traición, Luego de la reunión con Montecasinos, todos los exabruptos del camino quedaban allanados. La premura en buscar la solución determinó la calidad mafiosa de los argentinos. En cada reunión iban imponiendo sus propias reglas. Cambiando los acuerdos que no les parecían convenientes y en una palabra desmoronando todo la que se había construido.
La única forma de defendernos era presentándonos como un bloque sólido y unido. Pero hay es donde se había echo el primer trabajo de sabotaje. La traición tenía la cara colorada y falsa de uno de los asociados. Más tarde corrió el mismo camino un representante de la Empresa Constructora, que más tarde llegaría nada menos que a ser ministro de estado. Traicionó a su propio representado y a todo el grupo, Ya que como accionista mayoritario de los peruanos, y presidente del directorio pudo hacer los esfuerzos necesarios. Pero como muchos altos funcionarios solo estaba interesado en la dádiva rápida e inmediata de una limosna. Nunca en los verdaderos problemas del País. ¿Con ministros como esos a dónde podemos llegar? Y pensar que un traidor a la causa de su propio país llegó a ser ministro de Energía y Minas 8desde dónde defendió a sangre y fuego las tropelías que había cometido en ese sector) y luego de Economía (que lindo la jugó el Cholo, poner al gato de despensero, pero todo estaba bien planificado, el gato también le puso la suya al N° 1 y con eso todo quedó compensado). Y seguro me preguntarán hermano, y luego ¿por que volvió a Energía y Minas? Respuesta muy fácil pues hermano de mi alma, todavía estaba pendiente el negocio del gas de Camisea, y había que cerrar esa frontera. Y quién había comenzado el negocio, negocio tenía que terminarlo, sino no había como cobrar los chivilines. Y allí también estaba matriculado el Cholo de oro; entonces había que retornarlo al cargo desde donde se impulsaría los trabajos y se allanarían las dificultades. Una vez terminada la tarea y a buen recaudo las comisiones, (para cada quién la suya por supuesto) recién el Hombre de las mil caras quedaría libre para tomar un cargo en el Banco Mundial. Todos los felicitaron por la buena performance, y comentaban a quien dios se la dio, san Pedro se la bendiga. Solo algunos se atrevieron a decirle la verdad en su cara. ¡Traidor a la patria! Y con todas sus letras. Y seguramente merecía otros calificativos más contundentes, pues había jugado todo el tiempo con la cantaleta de que apenas se inaugure el gas bajarían las tarifas eléctricas. Apenas el gas llegó a la costa, el fulano dijo a sus amos ¡tarea cumplida, yo me voy! Ahora no hay a quién reclamarle por las tarifas que en vez de bajar tiran para arriba. Que buena la hizo este desgraciado. Y al Cholo no se le puede reclamar porque a pasado a la categoría de inimputable. No se responsabiliza de nada y si le sale algo en el futuro, su estrategia será que no se le puede culpar de nada porque durante el tiempo que sucedieron esos hechos él estaba zampado, con un exceso de dosis de etiqueta azul, por receta médica.
Aquí nos convencimos que el Gobierno del pequeño seguidor de Fujimory estaba perdido. Era más un cónclave de aprovechados y pusilánimes que estaban detrás del benéfico personal, y que nunca podrían estar a la altura de resolver los problemas del Perú. Una gran pena encima de otra pena mayor.
Nosotros toda la vida trabajamos con un entusiasmo indesmallable. Pero después de un acontecimiento como éste ¿cómo quedábamos? . Había que pensar en tantas personas que con verdadera ilusión pusieron sus veinte o treinta mil dólares, para juntar el pozo que nos correspondía aportar. Tal vez mirando la envergadura de los grandes negocios no sea mucho los cuatrocientos mil dólares que aportamos. Pero desde la perspectiva de un grupo humano que apostando por su país pone hasta la camiseta, hasta el último dólar que logró ahorrar a través de infinito sacrificio de años. Y nuestra reacción no es tanto contra los argentinos. Ellos están en su papel de mafiosos, De empresarios gavilanes y deshonestos. Para eso vinieron desde un inicio. Lo doloroso es el comportamiento y la traición de tu propia gente. Como se han convertido en aves de rapiña sin moral y sin principios. Para ellos no hay país, no hay progreso, no hay futuro, no hay nada, más allá de una ganancia rápida sin mayor esfuerzo. Nos llenó de asco la comprobación de esa inenarrable realidad, de asco y de vergüenza. Muchos de ellos los veríamos luego como incondicionales de nuestro pequeño Napoleón de acequia. De acequia de desagüe dirán algunos y no estarán muy lejos de la verdad.
Ya se imaginarán la secuela de problemas que tuvimos que pasar. Las heridas quedaron por años. Lo peor es que un trauma de este tipo te golpea por muchos flancos, pero sobre todo te baja la moral. Pero que retrato de nuestro país. Nunca fuimos pesimistas en cuanto a nuestro Querido Perú. Pero quién se encargará de fusilar a todos los sinvergüenzas que hemos tenido que soportar y seguimos soportando, para así limpiar algo de esa basura, para que no nos arrebaten la esperanza, para que no nos roben los principios. Como levantarse rodeados de tanta inmundicia. ¿Es una tarea que tendremos que legar a nuestros hijos? En que momento se jodió tanto el Perú nuestro. ¿Y que podremos hacer para encaminarlo por un nuevo rumbo?.